Aquello por los que nos encontramos:
Hay quizás, un motivo único por el cual una mujer concurre en demanda de ayuda: y ese móvil troncal es la Pérdida.
De allí pueden desprenderse innumerables ramas, en tanto existen un sinnúmero de situaciones personales y particulares.
Siempre el disparador es la vida, que no discurre placenteramente, se arrastran dolores cuyos síntomas se tornan insoportables, o por hechos que irrumpen drásticamente en el devenir. Y cuando la conciencia crítica permite contactar con manifestaciones de la conducta que se tornan egodistónicas, es decir, desagradables, incómodas , destemplan el humor y disipan la coherencia constitutiva estructural de la homeostasis del psiquismo, es el instante en que un teléfono marca un número solicitando un lugar en el sillón que siempre espera un alma desgarrada: el sillón de terapia, que se convertirá (si logramos empatía, perseverancia, esfuerzos, ser asertivos en la estrategia de los encuentros)mas tarde en el trono para un alma radiante, lúcida, clara, luminosa y reparada.
Y así comenzó el encuentro….escuchándonos entre dos mujeres.
Y es este proceso donde intentamos lograr el cambio y la transformación.
Cambiar y transformar es, repito, poseer conciencia crítica, darse cuenta que así como se está viviendo, se parece a una agonía, con días que uno cree que el sol ha salido, más las tormentas internas con sus descargas de rayos y truenos nos devuelve a la realidad de que nuestra estabilidad no es tal.
Es esa conciencia crítica, la que nos motiva a solicitar asistencia, y es cuando la vida se percibe paulatinamente y en aumento con una sensación de infelicidad, e insatisfacción hasta la sensación descripta habitualmente con el constructo: “No puedo más””, es generada repetimos por un motivo único y ese motivo primordial es la pérdida, la carencia o privación de aquello que se poseía. Desde la muerte de un ser querido, a un ideal, un sueño, un deseo, la salud, una situación económica, la autoestima, el trabajo, relaciones afectivas, un fracaso y tantas cosas más.
En principio amenaza la estabilidad emocional, dado que implica un duelo, el cual es necesario afrontar y que a su vez significa cambios.
Asimismo su efecto produce una fisura, que se manifiesta como síntomas psíquicos y físicos.
Quienes requieren apoyo en estos encuentros, fueron capaces de adentrarse en el territorio desconocido que simboliza revisar las fisuras, saber que uno va a descubrir territorios desconocidos, confiar en que lo nuevo y por ahora ignorado será tolerable y productivo y que saldremos airosas.
El Grafico del Dolor
El Grafo resume la circularidad que se inicia ante una pérdida—dolor, que genera una fisura y es fundante de tensión en nuestro aparato psíquico y también en nuestro cuerpo.
La tensión, productora de angustia, penetra el alma y se padece como una señal ineludible del peligro que simboliza el quebranto psíquico sufrido.
La angustia y el dolor pareciera que se encuentra siamésiacamente unidos, toman voz, hablan y gritan con innumerables emociones, pena, inquietud, desazón, nerviosismo, desconsuelo, hasta tormentos teñido siempre de tristeza y ésta surge de confrontar la nueva realidad. “Ya no soy la misma que ayer” y corporizan a menudo en el cuerpo en enfermedades psicosomáticas.